La simple prescripción de una tableta por unos días jamás tendrá un efecto mágico.
En la relación entre el medico y el enfermo se da una extraña asociación entre la capacidad técnica y dotes humanos del que oferta el servicio y una "fe ciega, con disciplina para cumplir consejos" del paciente. Ese escenario suele dar resultado.
Unos no van al médico porque no se sienten nada, craso error. Otros, solo van cuando los llevan o cuando el caso es de gravedad.
La mayoría, "aguanta hasta dolores" y trata de automedicarse y hace esfuerzos por conseguir productos recomendados por un amigo.
Pero voy a referirme a un selecto grupo de los usuarios de los servicios de salud, con solvencia económica para pagar una consulta privada y portadores de afecciones que van desde lo meramente físico a lo emocional.
Tomemos una muestra que tiene una de estos tres quebrantos, o los tres: diabetes, hipertensión y/o depresión.
Don Pedro, bájeme quince libritas, le dice el endocrinólogo a un hombre retirado, con buena salud financiera. Al otro día don Pedro va a la carnicería y compra varias libras de costillitas de cerdo y las asa o las hornea.
Doña Juana, si usted camina, su depresión puede que mejore más rápido, pues se dice que las endorfinas (sustancias que mejoran el ánimo) agilizan el efecto de los antidepresivos. Ella tiene una caminadora eléctrica en su habitación pero no la usa. Se inscribió en un Gimnasio y fue solo dos días y no sale a caminar pues la calle "esta muy peligrosa".
Don Prudencio tiene cincuenta años y es ejecutivo de un banco, por los últimos diez años ha sido hipertenso rebelde. Su cardiólogo le ha combinado un diurético (medicina que saca líquidos y floja la tubería o arterias recargadas con la presión alta) y otro fármaco que tiene que ver con el metabolismo del calcio.
Pues el muy sabio, cuando va a salir, no se toma el diurético y lo sustituye por "una aspirinita de niños".
La importancia de las llamadas consultas de chequeo o de seguimiento es que tienen el propósito de vigilar y controlar las posibles complicaciones de las enfermedades de curso crónico, o catastróficas.
Lo que se quiere es calidad de vida mientras se afrontan enfermedades de larga duración, conciencia de lo que se tiene, y disciplina para llevar a cabo el consejo medico.
Me ha dado resultado: recordarle sus citas a la gente; escribirle una nota personalizada con sugerencias de orden práctico: "no me tope la cama de 8 de la mañana a 8 de la noche", es una orientación excelente para el deprimido.
Mucha gente necesita una llamadita telefónica de su terapeuta y hay que involucrar a un familiar en el seguimiento de las prescripciones en el hogar, de preferencia la esposa.
Por suerte, los medios de comunicación están repletos de buenos programas de salud en donde a diario se imparten orientaciones.
Quiero, como medico en ejercicio, decirle lo que sentencio al final de una primera cita: "vamos a trabajar con su afección, ponga el 50% y yo la otra parte", no se lo deje todo a Dios, pues él esta muy ocupado…
Cesar Mella
Médico siquiatra
Cesarm2@hotmail.com