Insta el Papa a lograr la paz en Africa, Oriente Medio y Tíbet

 

Ciudad del Vaticano, - El Papa Benedicto XVI alentó a lograr la paz en Africa, el Tíbet y Oriente Medio, particularmente en Irak, Líbano y Tierra Santa, durante su mensaje pascual "Urbi et Orbi" (a la ciudad y al mundo).

"No podemos dejar de pensar en este momento, de modo particular, en algunas regiones africanas, como Dafur y Somalia, en el martirizado Oriente Medio, especialmente en Tierra Santa, en Irak, en Líbano, y finalmente en el Tíbet", sostuvo.
 

Ante más de 60 mil personas en la Plaza de San Pedro del Vaticano, el pontífice urgió a hallar "soluciones de paz y bien" para todas las regiones de conflicto en el planeta, las cuales pidió sean iluminadas con la "la luz deslumbrante de este día solemne" de Pascua.

El líder máximo de la Iglesia Católica deploró que en muchas ocasiones las relaciones entre personas y grupos, pero sobre todo entre pueblos, estén marcadas por el egoísmo, la injusticia, el odio, la violencia, en vez de estarlo por el amor.

 

"Son las llagas de la humanidad, abiertas y dolientes en todos los rincones del planeta, aunque a veces ignoradas e intencionadamente escondidas; llagas que desgarran el alma y el cuerpo de innumerables hermanos y hermanas nuestros", señaló.

Aseguró que esas heridas esperan ser "curadas" por quienes se comprometen activamente en favor de la justicia y difunden a su alrededor "signos luminosos" de esperanza en los lugares ensangrentados por los conflictos.

Ellos trabajan, agregó, dondequiera que la dignidad de la persona humana continúe siendo denigrada y vulnerada. "El anhelo es que precisamente allí se multipliquen los testimonios de benignidad y de perdón", añadió.

Desde el atrio de la Basílica de San Pedro, Joseph Ratzinger fue interrumpido en varias ocasiones durante su mensaje por la muchedumbre, sobre todo cuando manifestó su solidaridad con las zonas de conflicto bélico mencionadas.

Benedicto XVI solicitó a todos dejarse iluminar por la "fuerza renovadora del misterio pascual", para que se manifieste en cada uno, en las familias y en todos los países.

"Estos son mis anhelos pascuales, que transmito a los que estáis aquí presentes y a los hombres y mujeres de cada nación y continente unidos con nosotros a través de la radio y de la televisión. íFeliz Pascua¡", concluyó.

La bendición Urbi et Orbi es el mensaje más importante que dirige el Papa al mundo. Lo pronuncia sólo dos veces al año ?en Navidad y en Pascua-, y en este caso es la aparición pública con la cual el pontífice cerró las celebraciones de Semana Santa.

 

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'Los nuevos pecados tienen una fuerte repercusión social', dice el obispo Girotti

Benedicto XVI saluda a los fieles durante la oración de la mañana con un grupo de estudiantes universitarios. (Foto: EFE)

ROMA.- No realizarás manipulaciones genéticas. No llevarás a cabo experimentos sobre seres humanos, incluidos embriones. No contaminarás el medio ambiente. No provocarás injusticia social. No causarás pobreza. No te enriquecerás hasta límites obscenos a expensas del bien común. Y no consumirás drogas.

Estos son los nuevos pecados capitales, según publicaba este fin de semana el 'Osservatore Romano', periódico oficial de la Santa Sede. La lujuria, la gula, la avaricia, la pereza, la ira, la envidia y la soberbia, los tradicionales siete pecados capitales enumerados por el Papa Gregorio I hace 1.500 años y recogidos después por Dante Alighieri en 'La Divina Comedia', se habían quedado obsoletos para el mundo globalizado de hoy.

Así que el Vaticano ha decidido modernizar la lista exhibiendo una atención especial hacia los llamados pecados sociales, aquellos cuya comisión va en contra de la Justicia en las relaciones entre persona y persona, entre la persona y la comunidad, y entre la comunidad y la persona.

El resultado son siete nuevos pecados capitales, que condenan como ofensas a Dios acciones tales como no reciclar la basura, enriquecerse a costa de los demás o algunas investigaciones científicas con implicaciones bioéticas.

"Pecado es violar la relación del hombre con Dios", sentencia el obispo Gianfranco Girotti, el franciscano de 70 años que acaba de enumerar los nuevos siete pecados capitales en calidad de responsable de la Penitenciaría Apostólica, el organismo de la Santa Sede que se ocupa de la confesión.

"No sólo se ofende a Dios robando, blasfemando o deseando a la mujer de tu prójimo", señala Girotti al 'Osservatore Romano' en una entrevista titulada 'Nuevas formas de pecado social'. "Hay varios campos dentro de los cuales observamos comportamientos pecaminosos en lo que respecta a los derechos individuales o sociales. Sobre todo en el área de la bioética, dentro de la cual no podemos dejar de denunciar algunas violaciones a los derechos fundamentales de la naturaleza humana a través de experimentos y manipulaciones genéticas cuyo resultado es difícil de prever y de mantener bajo control.

Otro área, propiamente social, es la de la droga, a través de la cual se debilita la psique y se oscurece la inteligencia, dejando a muchos jóvenes fuera del circuito eclesial. Otro campo es el de las desigualdades sociales y económicas, donde los pobres cada vez son más pobres y los ricos más ricos, alimentando una insostenible injusticia social.

Y también está el área de la ecología, que hoy tiene una relevancia especialmente interesante". Girotti subraya que si los siete pecados capitales originales tienen una dimensión fundamentalmente individualista, los nuevos pecados tienen, además, una fuerte repercusión social. "Los pecados de la actualidad tienen una resonancia social además de una individual", destaca. "Es más importante que nunca prestar atención a nuestros pecados", concluye.