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ESPECIALES
El intercambio de parejas
La palabra ‘swinging’ hace
referencia al intercambio de parejas en reuniones que tienen
como finalidad la actividad sexual, estos encuentros se
contemplan como cualquier otra actividad social para parejas.
El fenómeno puede considerarse como parte de la revolución
sexual de las décadas recientes, en épocas doradas donde todavía
no amenazaba la sombra del sida. En el pasado era referida como
‘intercambio de esposas’. Sin embargo, pronto fue considerado un
nombre arcaico y demasiado androcéntrico o machista. Unido al
hecho de que no describía realmente toda la gama de actividades
sexuales en que los ‘swingers’ participan. Entre las actividades
que se establecen en las reuniones de ‘swinging’ se encuentran
el exhibicionismo y el voyeurismo, como partes integrales.
El grado de participación en las reuniones de swinging puede
variar bastante. Está el ‘soft swinging’ o ‘soft swap’ −intercambio
ligero− y que sólo implica besos, caricias y sexo oral con una
tercera o cuarta persona, pero no penetración o coito... El
intercambio ligero puede producirse por medio de tríos, sexo en
grupo o el intercambio literal de parejas.
El ‘full swap’ −o intercambio completo− conlleva coito con
alguien distinto a tu pareja. Aunque se supone que es éste uno
de los fines del ‘swinging’, eso no implica que sea la forma más
común. El sexo en grupo puede implicar a todos los presentes en
la reunión. Realmente un aspecto clave del concepto de
‘swinging’ es que las parejas lo son y tienen un compromiso con
cada cual. Una buena parte del morbo tiene que ver con el
sentido de posesión, el cual se relaja para permitirse ir con
otra persona y para consentir que tu pareja también lo haga.
Una pareja contó una experiencia que los llevó, en plan de
exploración, con unos conocidos a un club de este tipo, y que la
cosa se animó y con unas copitas de más y a lo tonto, a lo tonto
la velada acabó en un intercambio. Desde ese momento, no saben
muy bien por qué esas personas les rehuían y no volvieron a
salir con ellos. En algunas ocasiones, está comprobado que
después de intensas y fogosas intimidades pueden venir
frialdades extremas.
La práctica del ‘swinging’ parece que está extendida por todo el
mundo y cuenta con una infraestructura tanto privada como
profesional. Existen clubes específicos para este tipo de
actividad y el uso de Internet la ha facilitado.
El ‘swinging’ implica, a priori, un altísimo grado de confianza
en la propia persona y en la pareja −así como un fuerte
compromiso mutuo−. Lógicamente, si la pareja ya muestra grietas
en la relación, el ‘swinging’ puede causar demasiadas tensiones
y conflictos que llegan a ser insuperables. Asimismo, es
necesario que la motivación de ambas personas en la pareja sea
similar. En los casos en que una de las partes es arrastrada por
la otra, la experiencia para la persona que lo hace para ‘salvar
su matrimonio’ puede ser bastante traumática. La Razón USA
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